15 Abr, 2020

¿Qué es un absceso dental? Causas, tipos y tratamiento

que es absceso dental

Diversas dolencias bucales pueden producir cambios en los tejidos blandos, es decir en las encías y mucosas, de la boca resultando en flemones o abscesos. Ambas son lesiones que se localizan en el interior de la boca y producen una hinchazón alrededor de los dientes. No obstante, existen pequeñas diferencias muy sencillas de distinguir por parte del paciente.  

Diferencia entre flemón y absceso

Entendemos por flemón una lesión inflamatoria que en su inicio compromete un área difusa y difícil de localizar por parte de los pacientes. Esta hinchazón puede o no sangrar.

En un estado más avanzado del flemón éste empieza a madurar adquiriendo características propias de un absceso, una lesión infecciosa. En este escenario, la tumefacción tiene un contenido bacteriano que provoca un dolor intenso y muy fácil de localizar por parte del paciente. Se suele designar comúnmente como un “granito” purulento alrededor de un diente que puede o no supurar.

Foto de absceso dental localizado
Foto de absceso dental

Dolor en absceso dental

El dolor que provocan los abscesos va a depender de cuánto tiempo lleve instaurada la dolencia, es decir, en las fases más tempranas o agudas el absceso va a ser un contenido encapsulado que va a ir creciendo provocando una presión que se traduce en dolor, hinchazón del rostro, sensibilidad al masticar y con frecuencia en algunas décimas de fiebre. Cuando el cuerpo tiene capacidad inmune de combatir la infección y la dolencia se mantiene en el tiempo, se cronifica, las bacterias van a ser capaces de fistulizar el absceso, es decir drenar y romper la tumefacción.

Este proceso provoca un alivio inmediato ya que la presión cesa y el contenido purulento sale al exterior de la cavidad oral.

El paciente puede notar en los siguientes días mal aliento y/o un sabor extraño en la boca durante el tiempo que el absceso vaya supurando el contenido purulento. No obstante, el cese del dolor no significa que el absceso se haya solucionado ya que la causa que provoca la dolencia seguirá latente.

Si hasta este momento el paciente no ha acudido ya a la consulta, verá que con frecuencia el absceso va a pasar de una fase aguda y dolorosa a una fase crónica sin dolor que se traslada en una tumefacción que aparece y desaparece alrededor del diente. Cada episodio que curse con la aparición de un absceso que no sea tratado con rapidez en consulta irá afectando el hueso del área comprometida agravando el pronóstico y tratamiento para solucionar el problema.

Causas que provocan un absceso dental

Entendiendo la relevancia biológica que tiene el ser rápidos en diagnosticar y tratar este tipo de lesiones os queremos explicar las distintas causas que pueden provocar estas tumefacciones. Los abscesos de origen dental pueden ser provocados comúnmente por dos causas distintas:

  • Origen periodontal (encías): los pacientes que sufren de enfermedad de encías y ésta no está controlada por el especialista, tienen una discrepancia entre el nivel de hueso existente y el nivel de encía, generando un bolsillo donde si el paciente no tiene un exquisito control de higiene puede provocar un acumulo de placa. Cuando esta placa incipiente madura en el tiempo, si no se controla, puede generar abscesos.

Con menos frecuencia los abscesos pueden aparecer tras un tratamiento de higiene o raspados por la intensa remoción de bacterias que genera el acto odontológico en pacientes con diabetes y/o pacientes con enfermedades sistémicas que comprometen o deprimen la respuesta inmune.

  • Origen endodóntico (pulpa o nervio del diente): cuando una caries se instaura en el diente y no es tratada, la progresión de la misma con el tiempo puede acabar afectando la pulpa infamándola de manera irreversible. En un estadio más avanzado esa inflamación se convierte en infección y puede cursar con la aparición de un absceso de origen endodóntico.

Tratamiento abscesos dentales

En cuanto al tratamiento de estas lesiones lo más importante es atender a los signos y síntomas que el paciente explica en conjunto con las pruebas complementarias radiológicas y clínicas que el doctor realice para identificar la causa del dolor.

En caso de un absceso periodontal, el desbridamiento y limpieza de la lesión mecánicamente por parte del odontólogo combinada con agentes químicos coadyuvantes (enjuagues/dentífricos/geles) y una correcta higiene por parte del paciente debe solucionar la dolencia.

Por otro lado, si el origen del absceso es pulpar será necesario realizar una endodoncia o re endodoncia.

El objetivo de este tratamiento es mantener el diente que genera el problema saneando y desinfectando su estructura interna. En ambos escenarios la prescripción de antibióticos puede ser necesaria y puede combinarse con el tratamiento en consulta ya que ayudará a bajar la carga bacteriana de la lesión.

Finalmente, lo más importante en el tratamiento de cualquier afectación bucal es la rápida actuación por parte del paciente de acudir a la consulta, así como la habilidad del doctor en el diagnóstico precoz de la misma.

Por supuesto, la prevención y la visita anual a la clínica siguen siendo los métodos más beneficiosos en el diagnóstico temprano de estas lesiones.

Influencia de afecciones previas

Por último, recalcar que los abscesos son procesos infecciosos resultado de una afectación previa inflamatoria que empeora con el tiempo. Por tanto, cualquier dolencia tratada a tiempo puede ahorrar dolor y tiempo al paciente mejorando el pronóstico del diente y/o encía implicadas en la dolencia.

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